viernes, 1 de agosto de 2014

EL CACIQUE

“Casi me ofende, Señoría” le dijo incisiva la Infanta Cristina al juez señor Castro, contestando a sus preguntas sobre unos delitos de los que supuestamente se había lucrado.

Los personajes son diferentes ciertamente, pero tómenlo como quieran. La impunidad de ciertos intocables existe aunque a veces esa torre de marfil en la que se encuentran instalados se derrumba estrepitosamente: La guinda, sin duda de la representación es en estos momentos el señor Baltar, alias el cacique, ex presidente de la Diputación orensana, que ha sido inhabilitado durante 9 años por enchufismo. Pero la cosa no deberia terminar ahí, si tenemos en cuenta que antes de dejar el cargo acabó enchufando también a su hijo de sucesor. Todo con apariencia legal. Me pregunto ahora cuando le tocará turno a la trama del Pikachu coruñés en la que "alguno" se mantiene en el cargo en relevante complicidad.

De ese modo se viene a demostrar lo tantas veces dicho: que tan responsable es el que conculca la ley como quienes le amparan, desprotegiendo así por omisión los intereses ciudadanos. Esto ocurre mayormente bajo esa ley del embudo en que devienen ciertos intereses de partido, o cuando los asuntos públicos son dirigidos por personas de dudosa integeridad en las densas tramas de toda corrupción. De tal modo es así que, protegiendo al corrupto, me protejo yo.
Luis Enrique Veiga Rodríguez (La Coruña)

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