Ahora descubrimos que existen mentiras interesadas sobre la Transición española que han colocado al ciudadano en la encrucijada de la duda. Para muchos, la Transición es hoy sinónimo de corrupción. Lo que no favorece en modo alguno su significado de referente para las generaciones actuales y futuras. La confesión del expresident Pujol no hace más que reafirmar esta sensación en quien clamaba por Cataluña, pero trabajaba para Pujolandia.
Por lo que sabemos la fortuna oculta de Pujol no se queda en el capital descubierto en Andorra, sino que hay mucho más. Otros cayeron antes por similares excesos. Sin verdaderos referentes, la Transición se encuentra con un déficit importante de políticos sin mancha que solo puede contribuir a dar una idea negativa de nuestro pasado. Así, se hace difícil abordar el futuro.
LUIS ENRIQUE VEIGA
Publicado en : El Correo Gallego

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