miércoles, 2 de abril de 2014

SERVICIOS SOCIALES - R.I.P.

Las políticas que se llevan a cabo en atención social buscan hacer la pobreza lo menos molesta posible favoreciendo la invisibilidad y arrinconando los problemas de ésta en los barrios más marginales. De modo incomprensible, los presupuestos se dedican a cuestiones suntuarias, dejando lo básico sin realizar. De modo paralelo el aumento de las entidades privadas de asistencia social, va dando cuenta de un proceso de privatización que nos alerta de que la ayuda social ha pasado de ser un derecho a convertirse en la caridad de una organización privada. Que niega respuestas a otras necesidades que sean el aspecto meramente asistencial.

Creo que en pleno siglo XXI cuando doctrinas de todo topo que en siglos anteriores nos hubieran parecido utópicas, han cuajado ya definitivamente, la tan manoseada caridad es una virtud que está de más. Me refiero claro a ese tipo de caridad materialista que practica el rico con el pobre que consiste en repartir las migas del banquete tal vez con la cínica intención de tranquilizar su conciencia.


En este sentido es denunciable la sospecha a la que el pobre está sometido y por extensión a todo los que acuden a los Servicios sociales, condenados a ser tratados como vulgares parásitos que intentan aprovecharse del sistema.


A la necesidad de erradicar los actuales estereotipos que pesan sobre quienes padecen exclusión social, se opone la realidad de algunos políticos locales en los que se une la habitual soberbia con una falta notoria de conexión con la sociedad a la que se deben. Quiénes son estos políticos y sus comportamientos asociados, lo sabemos. 

Luis Enrique Veiga Rodríguez
Publicado en : XORNAL21

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