lunes, 16 de septiembre de 2013

LA MALA VOLUNTAD LA PONE EL HOMBRE

Este año ha vuelto a suceder y cada año se repite como un agujero de pura inercia. Me refiero a los incendios que han asolado los montes gallegos. El cambio climático por sí no provoca los incendios que asolan los montes de Galicia sino que por culpa de dicho cambio medioambiental es más fácil provocarlos. Por mi parte estoy convencido que determinados empresarios bien conocidos contratan a gentes para incendiar el monte para luego comprar la madera quemada, a la que no hay que descortezar (siempre un gasto adicional).

La concesión para explotar el bosque quemado la dan los ayuntamientos, a un precio mucho más barato. Salvo casos excepcionales los verdaderos incendiarios actúan en la sombra, llevan traje y corbata. Y ante cada nuevo incendio ven incrementarse su negocio. En consecuencia, lo que ocurre con nuestros bosques es bien planificado. Si bien es cierto que el cambio climático eleva las temperaturas favoreciendo la quema del monte, el negocio de los incendios es otra cosa.
Luis Enrique Veiga Rodríguez
Publicado en : Xornal 21

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