lunes, 29 de febrero de 2016

Salvador, invisible hasta su muerte

Una asociación critica que el fallecido "estuvo muerto en la escalera un par de horas sin que nadie se percatara de ello"
Dos doctoras del centro sanitario lo observaron tirado en los accesos y trataron de atenderle sin poder hacer ya nada por él
Salvador llevaba los dos últimos años de los 45 que se le calculaban viviendo en el complejo hospitalario Virgen del Rocío. Cuando el día era soleado y las temperaturas agradables se le solía ver sentado en uno de los bancos de la «pradera», que es como los profesionales del hospital llaman a la zona verde situada justo enfrente del Maternal. Con el frío y al llegar la noche, Salvador buscaba, y normalmente encontraba, refugio en la sala de espera, junto a padres recién estrenados y abuelos a punto de serlo. Allí dormía y en los servicios públicos se aseaba y afeitaba antes de acudir a su 'puesto' de trabajo, de aparcacoches junto a un bar de los abundan en la zona.

Ése era el día a día de Salvador, en el que pocos se fijaron en vida y en el que casi nadie se fijó cuando murió, el pasado sábado a las puertas del mismo centro hospitalario que era lo más parecido a una casa que había encontrado.
En estos dos años, según denunció la asociación La Carpa -un grupo de voluntarios que lucha por hacer visibles a los indigentes y reivindicar sus derechos-, menos fueron los que ofrecieron algún tipo de ayuda a Salvador, invisible para la mayoría de los que se topaban con él a diario.

¿Cómo es posible que pasara dos años durmiendo en la sala de espera de un hospital y los servicios sociales no hicieran nada?
Es la pregunta que se hacían los integrantes de La Carpa, que denuncian que el de Salvador es sólo uno de tantos otros casos. (LEER TODO)

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