De la admiración por el “milagro español” al recelo y, cada vez más, al odio irracional. La percepción exterior de los españoles se ha ido deteriorando a una velocidad de espanto durante el último lustro, paralelamente a la profundización de la crisis económica. Europa comienza a dividirse entre norte y sur. O mejor dicho, entre los países solventes y “los países del ajo”. Una peyorativa mención utilizada por la prensa de los países del norte y el centro europeo para referirse a España, Portugal, Grecia e Italia. Y es que la responsabilidad de la actual situación económica está cayendo sobre los más débiles, los países rescatados de la periferia europea. (LEER TODO)
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