miércoles, 26 de noviembre de 2014

LA LEY PARA EL ROBAGALLINAS

La justicia es una fuente de la que con cierta frecuencia manan decisiones asombrosas, como la sentencia que la semana pasada dictó un Juzgado de A Coruña. Un vecino de esta ciudad acudió a la sucursal bancaria para retirar de su cuenta ¡cinco euros! y le informaron que no se los podían dar porque ese dinero del que él creía disponer había sido engullido por las comisiones que cobra el banco y su cuenta no tenía saldo.

Cuando le comunicaron esta circunstancia, ¡voilá el delito!: el hombre levantó la voz, amenazó levemente al director de la oficina bancaria, saltó el mostrador, abrió un cajón, cogió los cinco euros que era la cantidad que consideraba suya y se marchó. La pena: dos años de cárcel, un castigo ejemplarizante seguramente para evitar que un peligroso ladrón ande suelto por las calles de la ciudad herculina. (LEER TODO)

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