La bajada de las temperaturas siempre es una dura prueba para aquellos que viven en la calle. Desde que en 2011 se registraron varias muertes de sin techo, cuyos cuerpos fueron encontrados en portales y refugios improvisados, la ciudad es muy consciente de ello, y son varias instituciones las que se encargan de atender a estas personas en peligro de exclusión social.
En el Proyecto Boanoite, formado por un grupo de jóvenes que salen cada viernes de la parroquia de San Francisco de Asís para atender a los sin techo, han percibido un brusco descenso de este colectivo, que ha pasado de 60 a 30 personas en los últimos tres años.
“Desde que ocurrió lo de las muertes, las autoridades se pusieron manos a la obra, coordinaron a todos los grupos, y la situación es mucho mejor”, explica Natalio Saludes, el fraile franciscano al frente del proyecto.
Además de los servicios sociales del Ayuntamiento, son varias las entidades privadas de la ciudad que se ocupan de asistir a este colectivo, entre ellos Cruz Roja, el refugio Padre Rubinos o la asociación Renacer, pero la labor del Proyecto Boanoite se encuentra entre los menos conocidas por el gran público. (LEER TODO)

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