A una compañera le llegó hace unas semanas una sentencia firme de desahucio. Ella vive junto a su madre en una vivienda sin contrato (en preca-rio), y a pesar de estar enferma y ser la encargada de cuidar a su madre las 24 horas, sobreviviendo con la pensión de discapacidad de la madre (365 €).
Desde casi a comienzo del proceso, estuvo dando todos los pasos posi-bles para evitar verse en la calle: contactó con los Servicios sociales, pidió una valoración de dependencia para su madre, apeló al Convenio entre Xun-ta, Concello y Poder Judicial, atestiguando la situación de vulnerabilidad social que atraviesa.
Su experiencia con los Servicios sociales del Concello y concretamente con su asistenta social, no le está dando los resultados que precisa, ya que apenas le proporcionan información, no le están prestando apoyo y, pese a tratarse de Servicios sociales, no muestran ningún tipo de empatía con su situación.
En lugar de tratarla como una persona con derechos, la trabajado-ra social está ejerciendo sobre esta mujer una posición de control y superio-ridad que revela falta de profesionalidad ante quien se encuentran en situa-ción de vulnerabilidad social.
ENRIQUE VEIGA - A CORUÑA

No hay comentarios:
Publicar un comentario
No serán publicados los comentariosque contengan opiniones ofensivas o de mal gusto.