A veces nos autoconvencemos de que el destino condiciona negativamente nuestras vidas y no luchamos lo suficiente por nuestros derechos. Desde aquí, propongo no resignarse y manifestarse abiertamente con el aliciente de saber que estamos dedicando una parte de nuestro tiempo en mejorar la sociedad. Siento insatisfacción cuando leo el periódico y me encuentro con la parte más grosera de la palabra crisis, que si bien a veces se utiliza frívolamente para atacar al adversario político las más nos permite señalar a un número significativo de ciudadanos que la padecen en su cruda realidad.
Creo que no podemos consentir que con la disculpa de la crisis se esté desmantelado el Estado del bienestar, que costó sangre sudor y lágrimas y es un derecho adquirido al que no podemos renunciar. La sociedad tiene que rebelarse e impedir que se nos siga esquilmando impunemente. En particular, los más jóvenes, que tienen un alto porcentaje de parados en sus filas y siempre han sido vanguardia en la lucha contra todo tipo de exclusión y opresión.
Luis Enrique Veiga
Publicado en : Diario de Córdoba

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