Estamos ante un fenómeno que no es nuevo: la ocupación de viviendas vacías. En comunidades como la andaluza es un asunto que empieza a organizarse. Apoyados de forma encubierta por partidos como Izquierda Unida, los grupos se han constituido en corralas por la dignidad con el objetivo de ocupar viviendas vacías que pertenecen mayormente a entidades bancarias. Al menos en teoría. Se aprovecha así la ruina de promotoras, los vacíos legales y la dejadez administrativa para hacerse con una casa.
La cuestión de fondo es que muchos promotores acabaron arruinados y las entregaron a los bancos, quienes no las han inscrito en los registros. Existe por tanto un vacío legal que permite o alienta cuando menos dichas ocupaciones, aunque sea un recurso al límite de la ley. De hecho, la Policía se está limitando (de momento) a identificar a los ocupantes, sin que se hayan efectuado desalojos por la fuerza. El efecto llamada podría ser inmediato. Nos encontramos ante un problema de vivienda que afecta en estos momentos a miles de familias en todo el país.
LUIS ENRIQUE VEIGA
Publicado en : El Correo Gallego

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