Hace apenas cincuenta años del nacimiento de Internet en
EEUU y da la impresión de que la rápida evolución que
tuvo dicha tecnología en el mundo no esté sirviendo sino
muy parcialmente a los fines que de ella cabría esperar.
Con la expansión del universo digital, cualquier persona
puede ser espiada a través del filtro de la NSA (EE.UU).
La
denuncia del soldado Manning (a quién le han caido 35 años
de cárcel) de Julián Assange (que lleva dos años asilado
con riesgo de ser condenado a muerte si lo cazan) o de
Edward Snowden (que se refugia en Rusia) nos ha hecho ver
una práctica reprobable que nos convierte a todos en
sospechosos.
Visto desde un nivel más próximo, con
la nueva Ley de Seguridad Ciudadana, además de convertir en
un lujo las protestas en la calle, se castigarán las
críticas en la red en una España neoliberal que ya ni
reconocemos. La policía tiene libertad para intervenir
nuestros ordenadores y con ello un grado que
añadir a ese espionaje desde la lejanía, con la
particularidad en ambos casos de que en nada se beneficia
nuestros intereses, o condiciones de vida.
Y de nuevo la disyuntiva entre Internet o la privacidad.
Luis Enrique Veiga rodríguez
Publicado en : La Voz de Galicia

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