viernes, 20 de junio de 2014

EXCLUSIÓN SOCIAL

Los colectivos sociales somos conscientes de que queda mucho camino por andar hasta conseguir erradicar esta lacra que llaman exclusión social. Somos conscientes a la vez de esa aberrante realidad que representa cada día la estrategia de acoso institucional como precio por visibilizar la defensa de los derechos de estas personas, en cuyo sentido soportamos la continua represión que evidencia la indiferencia de las instituciones. Al ver y sentir la cruda realidad de esta gente no puedo menos que recordar esa realidad que viene reflejada cada día en la cola de esos guetos que llaman albergues de emergencia.

Como alternativa de futuro, la solución no puede seguir siendo un plato de comida, una cama por unos días y una ducha. Se trata de una realidad que no puede quedar por más tiempo bajo la alfombra. Y es al mismo tiempo un grave síntoma de exclusión que no nace del asalto de los simpapeles ante las vallas de Ceuta y de Melilla cuando afecta a nuestros propios conciudadanos. Está claro que la situación económica de Galicia no es la que nos pretender vender los mercaderes de la política. Con unas 120.000 personas en situación de pobreza severa se sigue jugando con las grandes necesidades ajenas.

La queja la venía oyendo como un rumor en la proximidad de algún comedor social de la ciudad. Se aprueban prestaciones sociales que no se hacen efectivas. O dicho de otro modo, en estos momentos se carece de liquidez con miles de solicitudes en espera.
Mientras, la corrupción asola los despachos de algunas de estas instituciones. Somos conscientes de que tenemos que seguir trabajando para ir alcanzando unos objetivos de mínimos, de tal manera que la exclusión sea tan solo un mal recuerdo en este país, en nuestra cultura consumista. Sin embargo, por acción u omisión, todos somos responsables de estos dramas.
LUIS ENRIQUE VEIGA
Publicado en : El Correo Gallego

No hay comentarios:

Publicar un comentario

No serán publicados los comentariosque contengan opiniones ofensivas o de mal gusto.