lunes, 2 de junio de 2014

CONCILIACIÓN NO OLVIDADLA HISTORIA

Los traumas de una guerra civil perviven en los nietos. Pero no deberían pasar de ahí. Yo soy nieto de la guerra con las consecuencias que ello tuvo sobre mi familia. Mi abuelo paterno, diputado de Izquierda Republicana con Casares Quiroga, fue perseguido y encarcelado; otros "desaparecieron". Tal vez por estas vivencias y mi educación posterior nunca me he considerado un militante al uso.

No soy republicano ni tampoco monárquico, aunque acepto el papel que nuestra monarquía desempeña actualmente. Siguiendo la suma de ambas tendencias me sitúo hoy ante una opción de centro en la que ambos antagonismos unan sus esfuerzos en una causa común.


Yo suelo decir que los traumas de la guerra son comunes con independencia de la tendencia de sus protagonistas. Que los excesos también lo han sido, posiblemente en similar medida. Algo nos es común a nuestro pesar, razón de más para buscar siempre tendencias conciliadoras. Solo es necesario estar atentos al presente y de eso se trata.

Luis Enrique Veiga Rodríguez
Publicado en : Diario de Córdoba

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