Con una población injustamente tratada por la crisis, o la percepción de una Justicia realmente bochornosa; con una serie de dirigentes cuya gestión roza el esperpento, nos encontramos en un escenario que habría sido evitable si los responsables políticos hubieran actuado como corresponde.
Por lamentable que parezca, no lo han hecho así y el país que Suárez quiso recuperar de la ciénaga del franquismo sigue en su punto de partida.
A esto es de añadir el problema de credibilidad de nuestro país en Europa y el mundo. Pero también la realidad de una sociedad de derechos que empieza a estar en peligro cuando al escandaloso signo de riqueza de unos se opone la galopante exclusión y el expolio de otros.
Luis Enrique Veiga Rodríguez
Publicado en : La Opinión

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