De un lado, en su página 4, aparecían el alcalde y el concejal de Servicios Sociales en abierta sonrisa y aplaudiendo, en uno de esos actos de los que tanto gustan, inaugurando, mientras que en la otra página, la 5, la fotografía muestra unos bloques de O Birloque en donde los bomberos hallaban a una pareja de octogenarios en grave situación de dependencia (LEER NOTICIA), impotentes frente a una dependencia más que evidente a la que los Servicios Sociales no había dado una adecuada respuesta.
Qué imagen tan dura, repito, y tan representativa de la distancia que existe entre un equipo de gobierno municipal que se pasa el día entre fiesta y fiesta, presumiendo de hacer, y la terrible realidad a la que se le da la espalda. ¿No sería más lógico que en lugar de tanta fiestecita y tanta inauguración, se les exigiese pelear por que nuestros mayores no tengan que llegar al suicidio frente a la impotencia de la dependencia?
¿Por qué tanta fiesta y tanta parafernalia, cuando las mejoras, sean donde sean, forman parte de la función de nuestros gestores públicos? Llegado a este punto, ¿deberemos festejar que se nos tramite la tarjeta Millennium, o que se nos acepte una desiderata en la biblioteca?
Marcos Ulloa Martínez
Publicado en : Faro de Vigo

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