miércoles, 25 de septiembre de 2013

¿ HASTA CUÁNDO TANTA INDIFERENCIA ?

Ha vuelto a suceder: en este caso se trata del suicidio de una  madre de seis hijos que residía en una vivienda pública de Madrid. La víctima se llamaba Amparo y al parecer, había contraído una deuda de 900 euros con la la Empresa municipal de la vivienda y el suelo de Madrid (EMVS). Su muerte es una muestra más de esa tragedia anunciada que son los desahucios. Que hacen del suicidio la mayor causa de muerte en este momento en España. Así es como nos matan; estamos en un Estado podrido hasta los cimientos.

Hay una cuestión que me sorprende pero que se repite constantemente. Y es la fragilidad, el desamparo psicológico del afectado por un desahucio. Quizá esta situación se produce ante un estado de acoso desmesurado que siempre es denunciable, por coactivo. En cualquier caso no podemos ser ajenos a un peligro latente. Y cabe pedir a las personas que sientan desamparo por falta de vivienda o por la amenaza de un desahucio que no den por perdida su situación y que denuncien ante las organizaciones de la sociedad civil, que luchan por garantizar el derecho a la vivienda. Así como paralizar la masacre del desahucio. 

"Viviremos otros mayos del 68", decía en una ocasión el filósofo Edgar Morin. Son unas palabras esperanzadoras dentro de la incertidumbre, que echan en falta esa remesa de gente joven y comprometida que tanta falta nos hace como savia fresca para seguir adelante. Si algo ha calado en esta sociedad, cada vez más, es la desconfianza en los políticos.

Luis Enrique Veiga Rodríguez (La Coruña)

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