Recuerdo en estos momentos el accidente en el 2006 del metro de Valencia puesto que yo mismo hacia esa ruta todos los días.
Por curioso que parezca, unos días antes de la tragedia que segó la vida de 43 personas y dejó malheridas a 47, yo me había trasladado a Coruña. El accidente se atribuyó a un exceso de velocidad: el maquinista fue declarado único responsable del accidente. Se ocultaban importantes fallos estructurales del convoy y las vías, como se ha demostrado, con la petición de la fiscalía de reabrir la investigación siete años después.
Sorprende la celeridad en señalar al maquinista del descarrilamiento del tren de Santiago cuando el posible error no fue paliado por el sistema de seguridad, con la detención del convoy. ¿Es que se hallaban desconectados? ¿Existe otra causa del accidente?
Hace siete años la ciudad del Turia afrontó una tragedia como la de ahora en Santiago que causó decenas de muertos e incógnitas por despejar.
Pero quien ignora la historia está condenado a repetirla y quizá el caso de Santiago no sea la excepción: ¿por que no funcionaron los sistemas de alerta? ¿Fallo mecánico, fallo del sistema, mantenimiento deficiente, recortes, existen otras causas? De momento queda lamentar la catástrofe cuyas consecuencias merecen ser puestas en la balanza de la solidaridad, ante un episodio que se repite.
LUIS ENRIQUE VEIGA RODRÍGUEZ
Publicado en : ATLÁNTICO

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