miércoles, 10 de julio de 2013

JUSTICIA

Que el juez Ruz haya tomado la decisión de meter en la cárcel madrileña de Soto del Real al señor Bárcenas por entender ahora, que no antes, que hay un riesgo evidente de fuga y en consecuencia procedía decretar su prisión incondicional, no cambia el estado de cosas sobre la caladura de este individuo. Al contrario, la evidencia del caso Bárcenas deja como otras veces muy malparada a la institución judicial que como siempre sucede actúa o parece actuar a la orden del gobierno de turno
¿Por qué no se le encarceló antes? 
 Como bien ha dicho el juez Elpidio Silva, instructor del caso Blesa, al respecto de ciertas injerencias en la acción judicial, es imposible instruir adecuadamente una causa bajo presión (Blesa) o cuando a alguien le interesa que el proceso se desarrollase por determinados derroteros cuyos tiempos son acordados previamente (Bárcenas).

"La Justicia no es un restaurante donde se pueda elegir el menú", según ha dicho el señor Silva. Habida cuenta de la mascarada a la que estamos asistiendo de conocidos delincuentes, como anécdota, me gustaría recordar aquí que siendo yo niño escuché el caso de un familiar lejano que sabíamos que se dedicaba al contrabando de joyas. En una ocasión que la Policía lo tenía en el punto de mira, otro familiar que era abogado del Estado le transmitió el siguiente mensaje: "Te van a coger con una visita policial, pero por favor procura que te encuentren algo en casa; saben lo que tienes". Lo dicho antes, cárcel pactada, Justicia prostituida.
Enrique Verdía A Coruña
Publicado en : El Correo Gallego

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